Ene. 12
A LOS ADMIRABLES NOVILLEROS
Tan estoicos y sinceros.
A ser toreros llegan con toda entrega y entusiasmo;
al Toreo llegan dispuestos a darle toda su sana juventud;
por conseguirlo, ponen paciencia, arrojo y valor de verdad, altísimo,
y pasan todas las penurias y sinsabores, sin pizca de acritud.
Son jóvenes de muy peculiares y especiales condiciones;
su mundo es, dar rienda suelta a su afición de ser toreros,
machacándose de preparación y entrenamientos sin desmanes,
y ante contratiempos o lesiones, se levantan con más fueros.
Son limpios, puros y cristalinos en sus pensamientos;
en sus corazones no se albergan intenciones insanas,
por ello, a su alrededor, no ven más que acciones altruistas y buenas,
y no ven impedimentos de puertas y barreras, para sus altos y bellos intentos.
Por ellos, quedan en suspenso y rotas, las monotonías toreras;
las espontaneidades y las frescuras llegan a los alberos;
son como ángeles que llegan en purificaciones etéreas,
con bálsamos de limpiar insanas impurezas…de taurinos y luceros.
Para los gentíos son gritos de sus afanes y libertades;
para los aficionados son admiraciones inequívocas,
porque son la blanca continuidad de las reales audacias y verdades…
Para que fiestas toreras, sigan singulares, sin pares y únicas.
Ellos son los que dan fiestas toreras puras, auténticas a todas luces;
en los redondeles hacen las torerías más atrevidas y rotundas,
capaces de apasionar a los públicos y atraerlos por todos los reluces,
que despliegan ante los novillos. Gentíos y aficiones son emociones redondas.
Todos, todos los novilleros son admirables, leales y sinceros,
pues son las nuevas fragancias frescas, para la Fiesta del Toreo,
y porque se entregan en los alberos, plenos de valores, sin rodeos y sin merodeos…
Benditos, benditos son, todos los claros y audaces novilleros…
¡Viva!, ¡Ole! a todos los novilleros, porque son verdaderos y luceros.
